Mentoría: un encuentro, un camino compartido

Nunca se habían visto las caras. El adulto, trabajaba como Director de Compensación Total en una reconocida compañía de seguros médicos.  El joven,  de 17 años, cursaba el décimo grado en la Escuela Ramón Power y Giralt y, aunque sabía que quería ir a la universidad, no tenía claro cómo conseguirlo.  Ambos llegaron por diferentes caminos a la organización Jóvenes de Puerto Rico en Riesgo; el adulto con la intención de servir, el joven en busca de un mentor que lo apoyara a alcanzar sus metas.  Coincidieron por cinco días en un campamento en El Yunque, pero no habían pasado tres cuando ya se habían encontrado y reconocido el uno en el otro.  Ya nunca volvieron a ser iguales. 

El adulto, Alexis, fue invitado por una compañera de estudios a una de las orientaciones para voluntarios y mentores que ofrece la organización.  La idea de convertirse en el mentor de un joven lo motivó a lanzarse.  “Lo vi como una oportunidad para yo compartir con un joven lo que había aprendido en mi vida.  Entendía que había una necesidad en esa área y yo quería hacer algo.  Lo que no me imaginaba era que iba a descubrir que habían muchos elementos que yo iba a aprovechar”, cuenta.  Mientras, Ángelo, fue referido al proyecto por su bajo aprovechamiento académico. Tenía metas para su vida, pero no había descubierto las herramientas para moverse y avanzar hacia éstas.

Los ProyectosCumbres de Jóvenes de Puerto Rico en Riesgo crean las condiciones para que jóvenes en alto riesgo social cuenten con un sistema de apoyo y acompañamiento. A través de un modelo que incluye talleres de desarrollo personal, apoyo académico y la mentoría uno a uno, los adolescentes, acompañados por sus mentores/as (adultos/as), adquieren herramientas y la práctica de estilos de vida responsables, saludables, la sana convivencia familiar y comunitaria, y el liderazgo. De esta manera logran tomar control sobre riesgos  comunes como la interrupción de los estudios, el embarazo no deseado,  la violencia, la pérdida de libertad o la muerte prematura. Todo está pensado y diseñado para que los jóvenes conserven las riendas de sus vidas y adquieran destrezas sociales, educativas y ocupacionales. También para que los mentores logren su próximo nivel en los diferentes aspectos de sus vidas: personal, familiar y professional.

Así, entre talleres, encuentros  y salidas, pasaron los meses, y de la misma forma en que al principio uno se reconoció en el otro, Alexis vio a su joven transformarse y éste a su mentor. Ángelo completó su cuarto año de escuela superior, tiene un empleo y gestiona activamente su ingreso a la Universidad de Puerto Rico.  Alexis, el mentor que pensaba que venía al Programa únicamente a servir, identificó en los talleres herramientas que le apoyan para optimizar su trabajo.  “Me di cuenta de que me había distanciado de los compañeros.  Aunque trabajábamos juntos todos los días, había cierta brecha en la comunicación”, reconoce. “Tuve un proceso de introspección.  Cuando lo vi, me di la oportunidad de poner en práctica con mi equipo lo aprendido en el Proyecto y me funcionó.”

Al igual que los jóvenes, este mentor puso en práctica las destrezas de enfoque, auto observación y de negociación.  “Mi trabajo tiene que ver mucho con negociación.  El proyecto me permitió retomar esas habilidades de negociar, de compartir y de  hacernos responsables todos, en vez de unilateralmente dictar una pauta o establecer un proceso.  Puedo mirar a ver lo que le funciona a ambas partes para obtener los mejores resultados”.

Domingo, llegó a Jóvenes de Puerto Rico en Riesgo en el año 2002.   Llevaba más de 15 años en la industria farmacéutica, donde comenzó en la profesión de químico y fue evolucionado en su carrera y estudios hasta convertirse en gerente de Recursos Humanos.

Vino a los talleres con la mentalidad del científico: “probar para creer”,  y había aprendido que  “el comportamiento pasado predice el comportamiento futuro”.   A través de su experiencia como mentor, aprendió el valor de confiar en los procesos y creer que siempre hay una posibilidad aunque esta no sea evidente.  Hasta aquel momento en que llegó a Jóvenes de Puerto Rico en Riesgo definía responsabilidad como la habilidad para responder a lo que sucede.  Ahora este concepto goza de una nueva dimensión:  “entendí que si algo va a ocurrir, depende de mí”.  Y desde esta nueva dimensión  dirige hoy día su propia firma de consultoría en Recursos Humanos.   Domingo aprendió además, a practicar otras maneras de “vivir en integridad” y de ser compasivo.  En un mundo donde cumplir con la palabra empeñada parece estar en peligro de extinción,  éste apuesta  a la capacidad y disposición de la gente de tomar postura y “pararse” sobre lo que cree que es correcto.  Antes tomaba decisiones a base de hechos, de acuerdo a estándares, reglas y protocolos.  Ahora dispone de un escuchar compasivo que abre un mar de posibilidades para atender las complejas situaciones del mundo del negocio, consciente de que toda decisión tomada,  impactará la vida de las personas involucradas.

Si hay algo en lo que coinciden los jóvenes y adultos que participan de los Proyectos Cumbres de Jóvenes de Puerto Rico en Riesgo es que nunca serán la misma persona al concluir el proceso.

La organización extiende todos los años la invitación y oportunidad a los adultos que deseen servir como mentores.   Para información, puede llamar al 787-753-5541

, 1er Trimestre 2013, Proyectos Cumbres de Jóvenes de Puerto Rico en Riesgo, Inc. http://www.shrmpr.org

 

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