Esperanza en Lloréns Torres

Artículo publicado por Primera Hora
el jueves, 10 de octubre de 2013, pág. 39
Por Rosita Marrero

 

Dispuesto a todo por cambiar la imagen del residencial Lloréns Torres.

Albert González, de 18 años, es consciente de que los jóvenes de su comunidad pueden ser presa fácil del alcohol, de las drogas y del abuso de otras sustancias, pero también tiene la esperanza de que esa juventud no se pierda en el camino y se conviertan en las personas productivas del mañana.

El joven es parte de la organización “Jóvenes de Puerto Rico en Riesgo”, que presentó su campaña de prevención del alcohol en el residencial, dirigida a los padres y madres con hijos entre las edades de 13 a 17 años y cuyo lema es” “100% padres, 0% alcohol a mis hijos”.

Hoy día los jóvenes están teniendo muchos problemas y mayormente problemas con sus padres y recurren al alcohol, a la droga y todas esas cosas.  No queremos que la juventud se pierda, porque la juventud, van a ser las personas del mañana y lo que queremos es que esa juventud no se pierda”, dijo Albert.  “Queremos que sean abogados y que mañana hayan más doctores, enfermeros, abogados y justicia en este país”, agregó.

¿Crees que más jóvenes se integren y entiendan esto?

Sí, hay mucho interés.  En verdad soy parte de Lloréns Torres y no quiero que esto se pierda. Lloréns está superándose.

¿Cómo vas a convencer a los jóvenes para que participen?

Se dan talleres en la escuela.  Se trata de jóvenes, entre los 13 y 17 años, que están en riesgo de salir de la escuela, de caer en las drogas y que mañana estén por ahí, arrastrándose o entén muertos.  No sé.  Tengo hermanos menores que tampoco quiero que se pierdan.

¿Cuántos jóvenes hay en Lloréns?

Aquí hay sobre 500 jóvenes.

¿Cómo cuántos pueden que caigan?

De esos 500 jóvenes pueden caer como 300.

¿Por qué caen?

Porque hay padres que están en drogas.  Hay padres que los abandonan, que los regalan como quien dice y hay muchos niños que sufren.

¿Por qué sufren?

Una madre lo pare y se lo da a la vecina.  La mai lo pare y se lo da a la tía.  La mai lo pare y se lo da a la abuela y se van… y en el pariseo.

¿Por qué sufren los niños?

Porque uno como niño, quiere sentir el calor de madre y, sabemos que hay abuelas, tías, que lo pueden dar, pero no es lo mismo que una madre lo abrace y te diga cómo te quiero.  Que se levante y te diga “te amo, te quiero”.  Que te diga “¿cómo te fue en la escuela?  ¿Qué piensas que quieres hacer cuando seas grande?  Yo estoy aquí para apoyarte”.

¿Tú has tenido todo eso?

No lo he tenido así, pero estoy trabajando con eso con mis sobrinos, para que mis sobrinos, hermanos, mis primos crezcan con ese entusiasmo.  Ese calor.

¿Y tú con quién te criaste?

Yo me crié con mi mamá.  Pero como mi mamá me tuvo menor de edad, me pasé los primeros cinco años con mi abuela.  Y como se puso a estudiar, a trabajar y tenías muchas cosas, pues mi abuela me crió.  Soy nieto mayor. Hijo mayor.  Soy nieto consentido y como todo recae sobre mí, quiero que todo funcione.

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